martes, 9 de junio de 2009

PERIODISMO PARADOJICO

Estamos en período de campaña electoral. El 28 de junio votamos candidatos a legisladores nacionales.

Es una buena oportunidad para analizar el discurso de buena parte del periodismo nacional, que tiene sus seguidores a nivel provincial y local.

Ese discurso tiene que ver con una especie de demonización permanente de la política y los políticos.

En haras de la defensa declamada de "la verdad", repiten una y otra vez que los políticos son "choros", "ineficientes", "vagos" y una serie de calificativos que le endilgan a todos, sin mayores distinciones.

Hay políticos que, para "congraciarse" con ese periodismo "crítico", adoptan el mismo discurso y obtienen así algún salvoconducto frente a esta especie de jueces inapelables de la opinión publicada.

Creo que hay que tener ciertas aprehensiones cuando escuchamos diatribas persistentes contra el sistema político y especialmente contra los políticos y funcionarios actuales.

Es una línea discursiva que provoca la desmovilización y el alejamiento de la ciudadanía respecto de las instituciones.

¿Quienes se pueden animar a participar si ese solo acercamiento a la "sucia" política les significa quedar a merced de estas críticas despiadadas?; ¿Quién puede querer pertenecer a un colectivo "odiado" por la mayoría?; ¿Quién puede querer participar de una actividad que solo te trae aparejado desprestigio?.

Obivamente, muy pocos, casi nadie.

Y aquí está la gran paradoja de los que blanden sus espadas para criticar a los políticos y es que, al alejar a la gente de los partidos, logran que los que están...no tengan adversarios y por lo tanto permanezcan.

Si realmente quisieran cambios en las estructuras partidarias y del Estado, lo que tendrían que hacer es alentar a la sociedad para sumarse al sistema, participar del proceso de selección e ir licuando la importancia de los ineficaces y deshonestos.

El problema para el periodismo y los políticos antisistema es: ¿De qué hablarían si todo comenzara a mejorar?; ¿qué le venderían a su audiencia ?.

¿Tal vez tendrían que empezar a trabajar?; ¿A dejar de lado la "fácil"?. Es solo una pregunta retórica, que cada uno busque su respuesta.

Es raro, es paradójico, pero subyace una alianza de hecho entre unos y otros. Se necesitan. Son funcionales entre sí.

Por eso, cuando la crítica es indiscriminada, yo aconsejo desconfiar.

Por supuesto, Ud. haga lo que mejor le parece.

martes, 2 de junio de 2009

¿DELINCUENTES LOCALES MAS CAPACITADOS Y SOFISTICADOS?

En estos días se conoció la noticia de tres allanamientos realizados en nuestra ciudad, dos de ellos en barrio Bouchard y el tercero en barrio Roque Sáenz Peña.

Los mismos están vinculados a un robo perpetuado en la ciudad de Corral de Bustos, en el sureste provincial, y las víctima es la mutual del Club Sporting de aquella localidad.

Fue un robo importante, del orden de los $450.000 (efectivo, dolares y cheques).

Las autoridades de la institución aseguran que era excepcional esa cantidad de dinero en su caja fuerte, por lo que se sospecha de algún "entregador".

Para acceder al botín hubo que abrir una caja fuerte.

En San Francisco, la actividad delictiva es importante y da la sensación de que va creciendo. La venta de drogas y los robos son habituales. El modus operandi, podríamos decir que es el "cuentapropismo". Una o dos personas consiguen en algún centro urbano importante la droga y la venden ellos mismos en la ciudad. O en el caso de los robos, no tienen planificación y son ejecutados sin mayor "inteligencia".

Los casos resonantes que hubo los últimos años fueron ejecutados por "bandas" de otras ciudades, a lo sumo tienen una conexión local para obtener información.

Si se confirman las fuertes sospechas policiales de que son oriundos de nuestra ciudad los asaltantes de Corral de Bustos estaríamos frente a un estadío más desarrollado, más sofisticado del accionar delictivo.

Estaríamos frente a una "banda" con un importante nivel de organización, el suficiente como para obtener información de otras ciudades, trasladarse, abrir cajas fuertes y luego escapar.

En el presente caso, fuentes policiales seguras no afirman que los sospechosos se iniciaron en el delito como "cuentapropistas" y que se habrían conocido, varios de ellos, purgando delitos en la cárcel, donde habrían pergeñado asaltos de mayor envergadura. En definitiva, la pena es similar por robar $1.000 ó $450.000.

Si toda esta información se confirmase, estaríamos ante dos situaciones que preocupan a las fuerzas de seguridad local. En primer lugar el nivel de organización de los delincuentes y en segundo lugar, la cárcel, que se supone debería reintegrarlos a la sociedad recuperado, vendría a servir como una especie de "curso de capacitación" para mejorar las técnicas delictivas.

lunes, 25 de mayo de 2009

CUANDO EL ESTADO QUIERE, PUEDE

Una de las funciones del Estado es la de dictar normas y luego procurar su cumplimiento, estableciendo penas, castigos, a quienes las violan.

Muchas de estas normas tienen que ver con la búsqueda de una sociedad más ordenada, más disciplinada y respetuosa de la vida y de los bienes ajenos.

Buena parte de esta legislación cae en el profundo pozo del incumplimiento, dando pie a la afirmación de que constituimos una sociedad anómica, desapegada completamente al cumplimiento de nuestras obligaciones.

Creo que hay dos razones centrales que alimentan esta "cultura" argentina: la primera de ellas es que el Estado abusa en la sanción de normas tornándolas de difícil conocimiento y cumplimiento. Muchas veces son contradictorias entre sí, dando pie a planteos judiciales o administrativos que paralizan su cumplimiento; la segunda es que el mismo Estado que sanciona las leyes, no tiene los recursos humanos y materiales para prevenir y perseguir los incumplimientos.

Esto da pié a una especie de certeza social en el sentido de creer que el Estado es incapaz de lograr su cometido de cambiar conductas comunitarias.

Esto no es cierto.

El Estado provincial decidió disponer hombres y materiales para conformar la Policía Caminera. Son 900 efectivos, 114 patrullas equipadas con móviles, comunicaciones y radares.

En un año disminuyeron en un 40% la muertes en accidentes de tránsito en la rutas cordobesas. Son 194 fallecimientos menos. Son 194 personas más que pueden seguir el curso de sus vidas.

Hoy cuando viajamos, tenemos todo lo exigido en el auto, prendemos las luces bajas, nos ponemos el cinturón y viajamos a 110 km por hora.

La legislación ya existía. Lo que faltaba era decisión y recursos.

Cuando aparecieron, las conductas cambiaron.

En San Francisco, la obligatoriedad en el uso del casco y la decisión de perseguir a los infractores, logró disminuir las muertes en accidentes dentro del éjido urbano.

Hoy se calcula que un 60% de los motociclistas usan el casco. Ese número aumenta cuando hay controles.

Este fin de semana con los controles en 25 de Mayo e Iturraspe -para los que pretendían esquivar el primero-, virtualmente desaparecieron los infractores.

Es evidente que hay decisión, sin embargo no se logra el objetivo de limitar el tránsito de motociclistas sin casco porque hay escasez de recursos humanos y materiales.

Es cierto que el municipio no está en condiciones económicas de "tirar manteca al techo". Pero también es cierto que si se pudieran extender los controles a todos los sectores de la ciudad, sería raro ver un motociclista sin casco.

Es evidente que cuando el Estado "actúa", los objetivos planteados por la sociedad a través de la legislación se cumplen.

Hay varios temas haciendo "cola" y esperando la decisión estatal, entre ellos, quizás el más preocupante, es el que tiene que ver con la proliferación de la venta y el consumo de estupefacientes.

Los dos ejemplos anteriores demuestran que, si ponemos lo que hay que poner en la Policía Provincial, el problema se atenuará y podremos decir que el título de tapa de El Periódico de este sábado, que decía que San Francisco es una "Ciudad Blanca", haciendo referencia al gran consumo de cocaína, forma parte del pasado.

lunes, 18 de mayo de 2009

LA MOLE - CARNICERO DIAZ: ESPECTÁCULO SIN SHOW


Tengo que empezar esta columna diciendo que la velada boxística del pasado viernes fue, en términos generales, un verdadero éxito: varios miles de espectadores y peleas de gran nivel emotivo justifican esta aseveración.
El nocaut que le propinaron a “La Mole” fue verdaderamente espectacular, a pesar de la desazón que causó en buena parte de los que llenaron Bomberos.
Aquellos que hacen gala de “ver debajo del agua” deslizan la posibilidad de que todo estuvo “arreglado” para armar una tercer pelea.
Lo único que puedo decir es que los golpes existieron, fueron reales y la mezcla de desesperación e incredulidad en la cara de Moli intentando levantarse después del derechazo no eran fingidos sino todo lo contrario.
Sin embargo, el carisma de este “grandote” es tal, que cuando salió del vestuario, después de perder, fue asediado por admiradores que le pedían autógrafos y fotos.
Dicho esto, tenemos que pasar a detallar una serie de hechos que tienen que ver con la organización que, si bien no empañaron el éxito en términos generales, si no se corrigen puede ser el principio del fin de este incipiente renacer boxístico en la ciudad:
- La ausencia de tribunas hizo que muchas personas, al alejarse del cuadrilátero, fueran perdiendo posibilidades de apreciar las peleas.
- No había controles para ingresar al ring side, por lo cual, quienes no pagaron esas localidades, podían acceder.
- Las entradas para el ring side tenían números pero las sillas no, de modo que cualquiera se sentaba en cualquier lugar.
- El camarógrafo de Showsport impedía visualizar correctamente el espectáculo para quienes estaban sentados en ese rincón y eso hizo enojar a muchos espectadores.
- La cantina, a mitad de camino se quedó sin gaseosas. Había que comer los ricos choripanes “en seco”.
- La policía debió reclamarle al organizador que detuviera la venta de entradas porque el desborde estuvo rondando la velada.
- Hubo buenas peleas pero faltó “show”. No hubo luces ni se presentaban por los altoparlantes a los boxeadores.
- El manejo de los medios, especialmente radiales fue, para decirlo educadamente “desprolijo”, impidiendo la cobertura que este evento se merecía.
Son detalles, pero si no se corrigen, como dijimos más arriba, la frustración de quienes asisten a estos espectáculos puede llegar y ese sería el principio del fin de algo bueno que está comenzando.

domingo, 10 de mayo de 2009

LOS MEDIOS Y LAS PAUTAS

Es un lugar común adjudicarle a los políticos la intención de influenciar sobre los medios y los periodistas a través de la muy concreta pauta oficial.

No es difícil darse cuenta qué medios y qué periodistas acceden a la tentación de transformarse en una especie de "voz oficial" con el solo objeto de estar presentes en el reparto.

En mi opinión, cuando esto sucede, el saldo termina siendo negativo, tanto para el político como para el medio. Este último pierde credibilidad y con ello audiencia o lectores, y el político porque lo que en ése medio se publica no es creíble y, lo que es peor aún, no tiene quien le preste atención.

La pregunta de esta columna es ¿sucede esto solamente con el dinero de la política o del estado?.

Si analizamos la cobertura de Mercoláctea, la respuesta, al menos mi respuesta, es un contundente "no".

Nadie duda que Mercoláctea es importante para la ciudad. También se sabe que entre los beneficiados están los medios, que reciben pauta publicitaria de la empresa organizadora -entre ellos Radiocanal, por cierto-.

Si revisamos la cobertura periodística local de Mercoláctea 2009, deberíamos concluir que se trata de una de las mejores, que sigue creciendo, que no recibió el impacto de la crisis del sector.

Maravillosa, impactante, influyente, la mejor, la más completa, son algunos de los calificativos que leemos y escuchamos por estos días.

Ahora ¿es eso cierto?.

Definitivamente no.

Un recorrida por la muestra nos hace ver, comparativamente, que es la más floja desde su creación y la afirmación corre por mi absoluta cuenta. Tiene menos stands, hubo menos gente, no estuvieron presentes importantes sectores de la industria láctea y faltaron muchas empresas manufactureras de maquinarias y equipos para el agro.

¿Estamos dañando a Mercoláctea con esta afirmación?

Definitivamente no.

Estamos describiendo algo que no se puede negar.

¿Porqué sucedió lo que sucedió?.

Hay múltiples y atendibles razones, entre ellas, sin duda alguna, el fuerte impacto que sufre la industria láctea por las políticas nacionales, la sequía y las diferencias que dejó en el propio sector agropecuario la encarnizada lucha con el kirchnerismo.

¿Ayuda la prensa local a Mercoláctea presentando una realidad inexistente?

Definitivamente no.

Si no suceden cosas importantes en el país, en el sector lácteo y en la organización del evento, el destino de la muestra no es brillante, ni mucho menos.

El aporte de este planteo es el de abrir lo ojos a la realidad, reflejarla y a partir de ella, comenzar a desandar el camino iniciado ya el año pasado, cuando estuvo incluso en duda su realización, y retomar el horizonte que tuvo años atrás.

Ese es mi deseo para el futuro.

No es el rumbo que tiene hoy y una pauta publicitaria no debe ser óbice para dejar de decirlo. Le conviene a los medios. Le conviene a Mercoláctea. Le conviene a la ciudad.

martes, 28 de abril de 2009

EL FIN DE LAS PENAS

El aumento de la cantidad de hechos delictivos, la cada vez mayor carga de violencia que se verifica en los mismos y los menores involucrados en asesinatos y asaltos a mano armada mantiene al tope de la agenda de discusión social el tema de la inseguridad.

Existe una corriente de opinión que carga la mayor responsabilidad en la lucha contra el delito en la Justicia.

Esto sucede, en buena medida y en mi opinión, por la extendida creencia de que las penas impuestas por el sistema judicial tienen un valor eminentemente ejemplificador.

Es habitual escuchar, especialmente de aquellos que estudiaron Derecho, que penas más "duras" no hacen declinar la cantidad de delitos.

Cuando se discute la pena de muerte, es un lugar común el argumento de que las estadísticas en donde se impone, indican que el tipo de delito castigado no declina.

En lo personal, creo que este énfasis genera la idea de que la Justicia es una herramienta para "combatir" el delito, o, para decirlo en otros términos, es el instrumento que debe lograr que la cantidad de delitos en la sociedad disminuya a partir de ese rol de "ejemplo" que se enfatiza en el sentido de las penas.

Eso es un error.

El sistema judicial actúa cuando el delito ya fue cometido.

Su fin primordial debe ser el de reparar el daño causado. Establecer un castigo que guarde una relación de ecuanimidad entre el daño que se provocó y la pena que se imponga.

Esa pena no está destinada a que "otros" no cometan el mismo delito.

Esa pena está destinada a dar un castigo justo por el delito "ya" cometido.

No es la Justicia entonces, el principal instrumento que tiene la sociedad para atenuar los hechos delictivos.

El delito, en términos genéricos, amerita una política integral que tenga que ver con la educación, con la inclusión social y con una cultura donde se valorice el trabajo, el esfuerzo y el progreso obtenido con buenas artes.

Por eso comparto el clamor popular de penas que guarden una proporción equitativa respecto del daño que causa el delito.

No me resulta justo que un asesino esté en la calle a los 8 o 10 años de haber cegado una vida.

No me parece justo que una violación seguida de muerte de una menor admita que a los 15 ó18 años el autor esté libre.

No me parece justo que un adolescente de 14 años, con pleno uso de sus facultados, con total conciencia de lo que está bien y lo que está mal, mate a alguien y ni siquiera cumpla una condena, o esté libre a los 3 ó4 años.

Creo en dar la posibilidad de resocialización, pero cumpliendo penas más acordes con el daño causado.

No creo que este "endurecimiento" de los castigos genere menor cantidad de delitos.

Sí creo que el delito ya cometido va a ser penado con mayor justicia.

También reitero mi convicción de que en la prevención de los delitos poco y nada tiene para hacer el sistema judicial.

Por eso, centrar la discusión del tema de la inseguridad en la Justicia no nos llevará a conclusiones realistas respecto del problema.

Es cierto que va a haber menos delitos cuando exista más trabajo -y mejor pago-, cuando la educación llegue a todos con nuevos métodos, cuando la brecha entre ricos y pobres se achique, cuando la inclusión social sea una realidad.

Mientras tanto y aún después de que estos objetivos se logren, los que delinquen deben recibir la condena que se merecen, cumplirla íntegramente y participar de un proceso de resocialización realista y efectivo.

domingo, 19 de abril de 2009

SOLO, LUIS JUEZ VA POR EL TODO O LA NADA


Cuando decidió pegar el portazo y apartarse del gobierno de José Manuel de la Sota y de la estructura del peronismo cordobés, Luis Juez comenzó a transitar un camino con diferentes etapas de construcción política.

En 2003 armó una propuesta política para conquistar el intendencia de la capital provincial.

Juntó algunos amigos peronistas desencantados con el gobernador.

Con su discurso "honestista" convocó a sectores de izquierda y logró la simpatía del kirchnerismo que siempre miró de reojo al delasotismo.

Aprovechó la debacle radical para reunir a varios "correligionarios", entre ellos el hoy odiado Daniel Giacomino.

Revistió toda esa melange con algunos personajes "famosos" como el hoy vice gobernador, Pichi Campana.

Ganó.

Desde el primer día en la intendencia empezó a mirar la Casa de las Tejas y todos sus pasos tuvieron la impronta de conquistarla también.

Dejando algunos jirones en el camino como el de Campana, llegó a setiembre de 2007 y "arañó" su objetivo. Pagó caro precio a una construcción basada casi exclusivamente en su inserción capitalina y perdió por mucho en el interior.


El kirchnerismo comenzó a ser una carga para transitar el "desierto". Sabía que la única manera de mantenerse vigente era desde la oposición. Algunas excusas bastaron para transformarse en el más antikirchnerista de todos, a lo que unió sus críticas sin piedad al gobernador Schiaretti.

Giacomino no siguió el mismo camino. Necesitaba gobernar y no quiso hacerlo con las puertas del poder cerradas.

Ese fue el principio del fin de una relación de amigos-hermanos-compañeros-correligionarios. Las acusaciones cruzadas quedaron ahí, a la vuelta de la esquina.

Para el 28 de junio imaginó primero una alianza con el radicalismo para darle una paliza a sus dos "enemigos políticos".

La UCR cordobesa, un poco por sus relaciones "non sanctas" con el gobierno nacional, otro poco por los compromisos de sus intendentes con el gobierno provincial y también por una dosis de esperanza que anida en los corazones de sus dirigentes de reflotar un partido que supo de victorias en la provincia, terminó dándole un "no" rotundo.

En todo el proceso sumó y restó.

Restó dirigentes que, uno a uno, se fueron buscando nuevos destinos.

Sumó popularidad y conocimiento del electorado en términos personales.

El 28 de junio lo encuentra más solo que en 2003 y 2007 pero, paradójicamente, con las mejores chances de ganar la elección.

Ya no será un "paseo".

Los radicales le van a restar votos en la Capital. En el interior va a ser puesta a prueba la estructura que intentó armar en estos dos años.

Necesita militancia y control en cada pueblo de la provincia. No se sabe si lo tendrá.

El peronismo, con Mondino, le va a disputar el discurso de la honestidad y la crítica al poder central adenás de poner a funcionar su poderoso aparato, asentado en el gobierno provincial y más de un centenar de intendencias.

La izquierda casi no lo apoya -aunque eso en Córdoba no es grave-.

Juez está casi solo en esta encrucijada electoral.

Si pierde, su paso por la política local se irá apagando al ritmo de la pérdida de interés mediático que una derrota le generará.

Ahora, si gana, estará en una inmejorable posición para encarar el gran objetivo de sentarse en el principal sillón de la Casa de las Tejas.

Tendrá pocoS compromisos. Podrá negociar alianzas desde una posición más ventajosa y tendrá dos años para lucir sus críticas mordaces en el principal escenario de su proceso de construcción política y electoral: los medios.