En abril de 1982 tenía 22 años, hacía poco mas de dos que había dejado el servicio militar donde estuvimos movilizados para luchar por “nuestro” Canal de Beagle. El 2 de abril caminaba con una amiga desde la rotonda –allí me había dejado un automovilista al que le había hecho “dedo” desde Devoto- rumbo a la Escuela 1062 de Frontera en la cual estaba terminando mi bachillerato.
Ese día los canales de TV y las radios nos habían puesto al tanto de que habíamos recuperado “nuestras” islas Malvinas. Estaba eufórico y le dije a mi acompañante lo feliz que me encontraba porque al fin se hacía justicia. Si hubiese vivido en Buenos Aires seguro formaba parte de los miles que asistieron a Plaza de Mayo para apoyar la “gesta patriótica”.
Mi amiga me confesó no saber mucho de historia, pero que no le gustaba la guerra y mucho menos contra los ingleses que de pelear sabían mucho. Mi respuesta fue terminante. “no se van a animar a venir”; “las islas están muy lejos y a ellos no les interesan”; “nos apoyan los países no alineados”; etc., etc.
¡Qué equivocado que estaba!
Es que mi generación es hija de la escuela que nos enseñó que ese triangulo en la Antártida es “nuestro”; al igual que el Canal de Beagle y las Malvinas.
Grande fue mi frustración cuando me enteré que la Antártida en realidad es un territorio internacionalizado, o sea que no le pertenece a nadie, que ese triángulo sólo existe en nuestras mentes y que en el mismo hay algunas bases argentinas y muchas de países como Gran Bretaña, USA, Chile, Francia, etc. Por el Canal de Beagle casi fuimos a una guerra. Nos salvó la mediación papal que…le terminó dando la mayor parte de la razón a Chile.
¿Y las Malvinas? Si tan claro es que son nuestras ¿Porqué la mayor parte del mundo nos consideró un país invasor?; ¿Porqué sólo recibimos algún apoyo moral de países del llamado Tercer Mundo?, ¿Porqué Chile y hasta el mismo Uruguay colaboraron con Gran Bretaña?
¿No será que los títulos que nosotros exponemos como incontrastables en realidad no lo son tanto?, ¿Porqué nunca estudiamos lo que dicen los ingleses para poder tener una visión completa del problema?
Es que nuestra educación y nuestra visión de la historia tienen un sesgo autoritario tan acentuado que sólo se permite ver y mostrar una de las muchas caras que tiene la realidad. A partir de allí, nuestra libertad está completamente condicionada por el alto componente de ignorancia que tenemos.
Es que esa realidad puede dolernos y tal vez por eso no queremos verla.
Es cierto que tenemos fuertes argumentos geográficos e históricos para reclamar las islas. Es cierto que pertenecieron a España y por ende luego pasaron al Virreinato del Río de la Plata y nosotros somos los herederos directos de aquel.
Pero también es cierto que con el mismo argumento deberíamos reclamar la soberanía sobre Bolivia y Uruguay. Y no los hacemos.
Hay otra razón fuerte que esgrimen los isleños y tiene que ver con el principio de autodeterminación de los pueblos…y ellos no se sienten ni quieren sentirse argentinos. Mal que nos pese son quienes habitan ese suelo desde hace 150 años y como nosotros, tienen derechos.
También hay que decir –aunque resulte políticamente incorrecto- que la decisión de recuperar la islas por parte de la Dictadura Militar, lejos de tener fines patrióticos, respondió a la necesidad interna de darle nuevos aires a un gobierno que se debilitaba día a día económicamente y se aislaba del mundo a medida que se conocían las atrocidades que había cometido en el marco de la lucha antisubversiva.
Los únicos héroes de esa decisión absolutamente equivocada fueron los soldados, suboficiales y oficiales que fueron a una guerra mal planificada, sin pertrechos y sin ninguna posibilidad de obtener la victoria.
Por éstos días corren ríos de tinta cargadas de “patriotismo” reiterando frases hechas como “Las Malvinas son Argentinas” o nombres de ciudades o puntos geográficos en las islas que nadie excepto nosotros reconoce como “Puerto Argentino”; “Ganso Verde”, etc., etc. Sin embargo no leí a nadie diciendo que para transformar esas expresiones de deseo en realidad deberíamos imaginarnos venciendo militarmente a buena parte del mundo civilizado, provocando un éxodo de los actuales habitantes de las islas y recolonizando con miles de argentinos ese territorio.
Hoy por hoy, eso es tan utópico como esperar la “relocalización” de Botnia en el Uruguay.
Con semejantes objetivos en nuestra política exterior, la frustración está a la vuelta de cada esquina y sólo nos explicaremos la realidad recurriendo a la remanida teoría conspirativa que nos permite siempre poner culpas propias en cabezas ajenas.
Aunque resulte doloroso, frustrante, creo que sería mucho más productivo poner las cosas en su lugar y decir que las Malvinas “deberían” ser argentinas pero que en realidad no lo son y a partir de allí fijarnos una estrategia y tácticas que nos acerquen de verdad al objetivo en lugar de alejarnos cada
Una buena tertulia, ya sin mucho café a esta altura, es uno de los placeres de la vida. La propuesta es simple: pensar, escribir, discutir, filosofar y disfrutar del vuelo que nos pueden dar las palabras.
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domingo, 3 de abril de 2011
sábado, 19 de diciembre de 2009
¿Por qué no logramos el uso masivo del casco?
La noticia del trágico accidente que se llevó la vida del joven Rodrigo Luque el pasado fin de semana dio origen en nuestro portal de noticias a más de 30 comentarios.
El contenido de los mismos es de lo más diverso.
Están aquellos que expresaron sus condolencias para la familia de Rodrigo que tenía apenas 18 años al momento de perder la vida.
Pero también estuvieron las personas que quisieron expresar su opinión respecto a los motivos por los cuales este tipo de accidentes, protagonizados por motociclistas, se suceden de manera alarmante.
La búsqueda de las causas transitó por la falta de educación que le proporcionamos los padres a nuestros hijos, la falta de capacidad para ponerles límites que surge del seno familiar y, también, la falta de controles del Estado para hacer cumplir normas como el uso obligatorio del casco, la velocidad máxima o la circulación por los carriles correctos.
Algunos participantes de la discusión, temerariamente en mi opinión, fijaban culpas, o bien en el joven porque habría transitado a altas velocidades y supuestamente haciendo “Willies” y otros en el automóvil que se habría cruzado de carril de modo incorrecto.
Sin entrar en la búsqueda de culpables, que de eso se tiene que encargar la justicia, como corresponde, no puedo dejar de apuntas algunas reflexiones que quiero compartir con ustedes.
¿Es posible que se discuta aún sobre la obligatoriedad del uso del casco en los motociclistas?; ¿No está suficientemente probado que 3 de cada 4 muertes en accidentes protagonizadas por motos, hubiera sido posible evitarlas su se usara el casco?
Resulta difícil comprender que aún se esgrima el argumento de que “me perjudico solo si me pasa algo”. ¿Y la familia?; ¿Y los amigos? ¿Y los costos que le implica al Estado controlar el uso porque hay una especie de resistencia civil en, al menos, el 40% de los motociclistas sanfrancisqueños?
No solo el perjuicio no es individual, sino que es absolutamente colectivo.
En el sentido de implantar la obligatoriedad, la actual gestión tiene mi reconocimiento en cuanto al esfuerzo realizado durante estos dos años para lograr que más de la mitad de los motociclistas lo use.
Estoy de acuerdo con los controles y con las multas que se aplican.
Estoy de acuerdo con las campañas de concientización que se realizan y, de hecho, Radiocanal ha contribuido en este sentido a lo largo de toda su programación.
No estoy de acuerdo con las agresiones que sufren los agentes de tránsito y creo que se los debe respaldar en su accionar de todas la maneras posibles.
Ahora, ¿Por qué no logramos el uso masivo del casco?
Creo que hay al menos, tres razones:
- Nuestra cultura anómica es difícil de modificar pero hay que seguir trabajando en ello.
- El municipio debe aumentar los recursos humanos en el área de control de tránsito y pasar del accionar esporádico al accionar continuo.
- El municipio debe lograr que los agentes municipales sean los primeros en cumplir esta norma, pues revela a los ciudadanos ver que se lo exigen a ellos y los propios empleados municipales que los controlan, no cumplen con el uso del casco tal como lo apunta específicamente la regulación vigente en esta materia.
El contenido de los mismos es de lo más diverso.
Están aquellos que expresaron sus condolencias para la familia de Rodrigo que tenía apenas 18 años al momento de perder la vida.
Pero también estuvieron las personas que quisieron expresar su opinión respecto a los motivos por los cuales este tipo de accidentes, protagonizados por motociclistas, se suceden de manera alarmante.
La búsqueda de las causas transitó por la falta de educación que le proporcionamos los padres a nuestros hijos, la falta de capacidad para ponerles límites que surge del seno familiar y, también, la falta de controles del Estado para hacer cumplir normas como el uso obligatorio del casco, la velocidad máxima o la circulación por los carriles correctos.
Algunos participantes de la discusión, temerariamente en mi opinión, fijaban culpas, o bien en el joven porque habría transitado a altas velocidades y supuestamente haciendo “Willies” y otros en el automóvil que se habría cruzado de carril de modo incorrecto.
Sin entrar en la búsqueda de culpables, que de eso se tiene que encargar la justicia, como corresponde, no puedo dejar de apuntas algunas reflexiones que quiero compartir con ustedes.
¿Es posible que se discuta aún sobre la obligatoriedad del uso del casco en los motociclistas?; ¿No está suficientemente probado que 3 de cada 4 muertes en accidentes protagonizadas por motos, hubiera sido posible evitarlas su se usara el casco?
Resulta difícil comprender que aún se esgrima el argumento de que “me perjudico solo si me pasa algo”. ¿Y la familia?; ¿Y los amigos? ¿Y los costos que le implica al Estado controlar el uso porque hay una especie de resistencia civil en, al menos, el 40% de los motociclistas sanfrancisqueños?
No solo el perjuicio no es individual, sino que es absolutamente colectivo.
En el sentido de implantar la obligatoriedad, la actual gestión tiene mi reconocimiento en cuanto al esfuerzo realizado durante estos dos años para lograr que más de la mitad de los motociclistas lo use.
Estoy de acuerdo con los controles y con las multas que se aplican.
Estoy de acuerdo con las campañas de concientización que se realizan y, de hecho, Radiocanal ha contribuido en este sentido a lo largo de toda su programación.
No estoy de acuerdo con las agresiones que sufren los agentes de tránsito y creo que se los debe respaldar en su accionar de todas la maneras posibles.
Ahora, ¿Por qué no logramos el uso masivo del casco?
Creo que hay al menos, tres razones:
- Nuestra cultura anómica es difícil de modificar pero hay que seguir trabajando en ello.
- El municipio debe aumentar los recursos humanos en el área de control de tránsito y pasar del accionar esporádico al accionar continuo.
- El municipio debe lograr que los agentes municipales sean los primeros en cumplir esta norma, pues revela a los ciudadanos ver que se lo exigen a ellos y los propios empleados municipales que los controlan, no cumplen con el uso del casco tal como lo apunta específicamente la regulación vigente en esta materia.
lunes, 2 de noviembre de 2009
LAS SENDAS PEATONALES SON ESO Y NO OTRA COSA
Un episodio puntual, ocurrido con una par de artistas callejeros colombianos - de paso por nuestra ciudad - instalados en uno de los semáforos de Av. Urquiza y que motivó la intervención de agentes de tránsito municipales y policías provinciales derivó en una profunda e interesante discusión acerca de la utilización de los espacios públicos.
El conocimiento del hecho hizo que los artistas callejeros que utilizan las sendas peatonales defendieran su actividad con movilizaciones y también para que el periodismo y los vecinos se pronuncien en este debate.
Los concejales del Frente Cívico generaron un comunicado en el que señalan la medida como un atropello que carece de sustento en alguna norma que prohíba la actividad.
Nosotros, en Radiocanal, instalamos la consigna en el programa CONTACTO DIRECTO y obtuvimos más de trescientas respuestas, la mayoría de ella a favor de permitir la actividad.
En nuestro portal de noticias tenemos una encuesta de la que ya participaron más de 350 personas y el 60% se pronuncia a favor de “dejar tranquilos” a los malabaristas en los semáforos.
Aún a riesgo de ser políticamente incorrecto, debo manifestar mi opinión en el sentido de evitar este tipo de actividades en los semáforos.
Me parece más que evidente que las sendas peatonales tienen como único fin generar un espacio para que los peatones lo utilicen para cruzar una calle o avenida cuando el semáforo lo permite.
Es un espacio público y cualquier actividad privada que se realice en esos lugares debe contar con la debida autorización de la administración municipal.
No se aplica acá el principio de que lo que no está prohibido está permitido porque en ese caso, nadie debería pedir permiso para utilizar el espacio aéreo público, o el Centro Cívico o cualquier plaza para realizar actividades con fines lucrativos privados.
Aceptando que los artistas callejeros realizan una actividad que debemos respetar y promover, tengo que decir que las sendas peatonales no son, naturalmente, los lugares indicados para realizar estas actividades y luego percibir lo que voluntariamente los automovilistas le deseen aportar.
Es cierto que así como se debe evitar la actividad en los semáforos, se debe ofrecer a estos artistas un ámbito adecuado para que se desarrollen y puedan percibir algún ingreso por los mismos.
Si el municipio permite esta actividad, también debería hacer lo mismo con los limpiavidrios, con las promotoras, con los vendedores de rifa y con los propios comerciantes de la ciudad que deseen ofrecer los productos en esos lugares.
Es evidente que el caos está a la vuelta de estos permisos.
También el riesgo de accidentes está presente en estas situaciones y si, Dios no lo permita, llega a producirse alguno, no tengan dudas que una buena mayoría de los que hoy se muestran permisivos con los malabaristas, no dudarán en criticar al Estado por “no hacer nada al respecto”.
El Estado debe ejercer su poder ordenador más allá de contar con el apoyo mayoritario de las opiniones públicas o publicadas
Si renuncia al ejercicio de esa función que hace a la naturaleza de su propia existencia, el caos y la anarquía seguirán apoderándose de las calles de nuestros pueblos y ciudades.
Gobernar, no necesariamente debe ser un campeonato de medidas supuestamente simpáticas para la mayoría.
Gobernar es, entre otras cosas, mantener el orden establecido y poner límites a las conductas que violan ese marco normativo convencional.
Gobernar es, en este caso y en mi opinión, mantener a las sendas peatonales como lo que son: un lugar para cruzar caminando una calle o avenida.
El conocimiento del hecho hizo que los artistas callejeros que utilizan las sendas peatonales defendieran su actividad con movilizaciones y también para que el periodismo y los vecinos se pronuncien en este debate.
Los concejales del Frente Cívico generaron un comunicado en el que señalan la medida como un atropello que carece de sustento en alguna norma que prohíba la actividad.
Nosotros, en Radiocanal, instalamos la consigna en el programa CONTACTO DIRECTO y obtuvimos más de trescientas respuestas, la mayoría de ella a favor de permitir la actividad.
En nuestro portal de noticias tenemos una encuesta de la que ya participaron más de 350 personas y el 60% se pronuncia a favor de “dejar tranquilos” a los malabaristas en los semáforos.
Aún a riesgo de ser políticamente incorrecto, debo manifestar mi opinión en el sentido de evitar este tipo de actividades en los semáforos.
Me parece más que evidente que las sendas peatonales tienen como único fin generar un espacio para que los peatones lo utilicen para cruzar una calle o avenida cuando el semáforo lo permite.
Es un espacio público y cualquier actividad privada que se realice en esos lugares debe contar con la debida autorización de la administración municipal.
No se aplica acá el principio de que lo que no está prohibido está permitido porque en ese caso, nadie debería pedir permiso para utilizar el espacio aéreo público, o el Centro Cívico o cualquier plaza para realizar actividades con fines lucrativos privados.
Aceptando que los artistas callejeros realizan una actividad que debemos respetar y promover, tengo que decir que las sendas peatonales no son, naturalmente, los lugares indicados para realizar estas actividades y luego percibir lo que voluntariamente los automovilistas le deseen aportar.
Es cierto que así como se debe evitar la actividad en los semáforos, se debe ofrecer a estos artistas un ámbito adecuado para que se desarrollen y puedan percibir algún ingreso por los mismos.
Si el municipio permite esta actividad, también debería hacer lo mismo con los limpiavidrios, con las promotoras, con los vendedores de rifa y con los propios comerciantes de la ciudad que deseen ofrecer los productos en esos lugares.
Es evidente que el caos está a la vuelta de estos permisos.
También el riesgo de accidentes está presente en estas situaciones y si, Dios no lo permita, llega a producirse alguno, no tengan dudas que una buena mayoría de los que hoy se muestran permisivos con los malabaristas, no dudarán en criticar al Estado por “no hacer nada al respecto”.
El Estado debe ejercer su poder ordenador más allá de contar con el apoyo mayoritario de las opiniones públicas o publicadas
Si renuncia al ejercicio de esa función que hace a la naturaleza de su propia existencia, el caos y la anarquía seguirán apoderándose de las calles de nuestros pueblos y ciudades.
Gobernar, no necesariamente debe ser un campeonato de medidas supuestamente simpáticas para la mayoría.
Gobernar es, entre otras cosas, mantener el orden establecido y poner límites a las conductas que violan ese marco normativo convencional.
Gobernar es, en este caso y en mi opinión, mantener a las sendas peatonales como lo que son: un lugar para cruzar caminando una calle o avenida.
viernes, 3 de julio de 2009
LA GRIPE A DESNUDA NUESTRAS CONTRACCIONES COMO SOCIEDAD

La pandemia está entre nosotros y llegó para quedarse por todo el tiempo que dure el invierno al menos.
Junto con la gripe A, llegaron también una serie de miserias y contradicciones que merecen un análisis que excede las posibilidades de esta columna y este columnista pero que, al menos, trataré de dejar planteadas.
Cuando vemos, escuchamos o leemos a especialistas y responsables de la salud pública, obtenemos datos como los siguientes:
- En el mundo, y en Argentina también, se mueren 10 de cada mil personas que contraen la gripe común. La tasa de mortalidad para la gripe A parece ser por ahora bastante inferior: 4,5 por mil en Estados Unidos, 1,9 por mil en Chile y 3,1 por mil en Canadá.
- Sólo el cinco por ciento de los casos confirmados requieren tratamiento médico con internación. Y de ese cinco por ciento, sólo un tercio necesita terapia intensiva o respirador. Y eso es más o menos lo mismo que sucede con la gripe común.
- En todo el año pasado, hubo 1.166 muertes en Córdoba por distintas afecciones respiratorias. Hemos estado viendo los números y a esta altura del año estamos por debajo de ese nivel.
- En Córdoba, la cantidad de internaciones pediátricas por afecciones respiratorias agudas bajas (bronquiolitis, virus respiratorio y neumonías) es menor. Desde enero hasta la última semana de junio en los hospitales hubo 419, contra 450 del mismo período del año anterior.
La ciencia nos está diciendo, con toda claridad, que no se trata de un virus más letal que la gripe humana. Eso sí, tiene una mayor capacidad de contagio y por eso, en Buenos Aires ya hay más gripe porcina que humana, lo cual, si los datos de mortalidad fueran ciertos, sería casi una bendición, porque son inferiores que los de la gripe "común".
Ahora, la gran pregunta entonces es ¿porqué semejante grado de paranoia frente a algo que no es tan grave?.
La respuesta que apunta a que el temor es porque se trata de un virus nuevo y desconocido no alcanza a explicar la reacción de la sociedad. De hecho, siempre nos han dicho que el virus de la influenza muta años tras año y que por eso la vacuna no es siempre la misma.
Se ha creado aquí un círculo extremadamente vicioso donde se mezcla el virus desconocido con intereses económicos espúreos, desmanejos de la prensa y un Estado incapaz de conducir la crisis.
Precisamente el Estado, que, sabiendo las características del fenómeno, lejos de ordenar la situación, tiene un mensaje totalmente contradictorio: por una lado relativiza la enfermedad con información científica y por el otro toma medidas extraordinarias como suspender las clases, enviar a su casa a las embarazadas, suspender eventos públicos, etc.
Es algo así como ir al médico y que te diga que está todo bien, pero te ordena una par de sesiones de quimioterapia.
La duda, la incredulidad, se instalan entre la gente y desde esa percepción, alimentada por los medios y los intereses que se benefician de esta situación, la consecuencia lógica es salir a comprar a tientas y a locas barbijos que no están indicados sino en casos específicos, alcohol en gel cuando agua y jabón es suficiente para lavarse las manos y automedicarse hasta el punto de correr riesgos de agravar su situación si el virus efectivamente entra en su cuerpo.
Como consecuencia de esta reacción, la sociedad comienza a exigir medidas para protegerse y el Estado, aún convencido de que son inocuas, las toma para mostrarse "combatiendo" el flagelo.
Un círculo de locos, que muchos aprovechan sin mayores prejuicios (y no son políticos precisamente).
Ni siquiera podemos decir que es propio de los argentinos ser tan contradictorios porque no son pocos los países que reaccionan igual que nosotros frente a esta pandemia.
Un tema digno de ser analizado sociológica y psicológicamente.
En solo no puedo ayudarlos, solo me alcanza para plantearlo.
martes, 9 de junio de 2009
PERIODISMO PARADOJICO
Estamos en período de campaña electoral. El 28 de junio votamos candidatos a legisladores nacionales.
Es una buena oportunidad para analizar el discurso de buena parte del periodismo nacional, que tiene sus seguidores a nivel provincial y local.
Ese discurso tiene que ver con una especie de demonización permanente de la política y los políticos.
En haras de la defensa declamada de "la verdad", repiten una y otra vez que los políticos son "choros", "ineficientes", "vagos" y una serie de calificativos que le endilgan a todos, sin mayores distinciones.
Hay políticos que, para "congraciarse" con ese periodismo "crítico", adoptan el mismo discurso y obtienen así algún salvoconducto frente a esta especie de jueces inapelables de la opinión publicada.
Creo que hay que tener ciertas aprehensiones cuando escuchamos diatribas persistentes contra el sistema político y especialmente contra los políticos y funcionarios actuales.
Es una línea discursiva que provoca la desmovilización y el alejamiento de la ciudadanía respecto de las instituciones.
¿Quienes se pueden animar a participar si ese solo acercamiento a la "sucia" política les significa quedar a merced de estas críticas despiadadas?; ¿Quién puede querer pertenecer a un colectivo "odiado" por la mayoría?; ¿Quién puede querer participar de una actividad que solo te trae aparejado desprestigio?.
Obivamente, muy pocos, casi nadie.
Y aquí está la gran paradoja de los que blanden sus espadas para criticar a los políticos y es que, al alejar a la gente de los partidos, logran que los que están...no tengan adversarios y por lo tanto permanezcan.
Si realmente quisieran cambios en las estructuras partidarias y del Estado, lo que tendrían que hacer es alentar a la sociedad para sumarse al sistema, participar del proceso de selección e ir licuando la importancia de los ineficaces y deshonestos.
El problema para el periodismo y los políticos antisistema es: ¿De qué hablarían si todo comenzara a mejorar?; ¿qué le venderían a su audiencia ?.
¿Tal vez tendrían que empezar a trabajar?; ¿A dejar de lado la "fácil"?. Es solo una pregunta retórica, que cada uno busque su respuesta.
Es raro, es paradójico, pero subyace una alianza de hecho entre unos y otros. Se necesitan. Son funcionales entre sí.
Por eso, cuando la crítica es indiscriminada, yo aconsejo desconfiar.
Por supuesto, Ud. haga lo que mejor le parece.
Es una buena oportunidad para analizar el discurso de buena parte del periodismo nacional, que tiene sus seguidores a nivel provincial y local.
Ese discurso tiene que ver con una especie de demonización permanente de la política y los políticos.
En haras de la defensa declamada de "la verdad", repiten una y otra vez que los políticos son "choros", "ineficientes", "vagos" y una serie de calificativos que le endilgan a todos, sin mayores distinciones.
Hay políticos que, para "congraciarse" con ese periodismo "crítico", adoptan el mismo discurso y obtienen así algún salvoconducto frente a esta especie de jueces inapelables de la opinión publicada.
Creo que hay que tener ciertas aprehensiones cuando escuchamos diatribas persistentes contra el sistema político y especialmente contra los políticos y funcionarios actuales.
Es una línea discursiva que provoca la desmovilización y el alejamiento de la ciudadanía respecto de las instituciones.
¿Quienes se pueden animar a participar si ese solo acercamiento a la "sucia" política les significa quedar a merced de estas críticas despiadadas?; ¿Quién puede querer pertenecer a un colectivo "odiado" por la mayoría?; ¿Quién puede querer participar de una actividad que solo te trae aparejado desprestigio?.
Obivamente, muy pocos, casi nadie.
Y aquí está la gran paradoja de los que blanden sus espadas para criticar a los políticos y es que, al alejar a la gente de los partidos, logran que los que están...no tengan adversarios y por lo tanto permanezcan.
Si realmente quisieran cambios en las estructuras partidarias y del Estado, lo que tendrían que hacer es alentar a la sociedad para sumarse al sistema, participar del proceso de selección e ir licuando la importancia de los ineficaces y deshonestos.
El problema para el periodismo y los políticos antisistema es: ¿De qué hablarían si todo comenzara a mejorar?; ¿qué le venderían a su audiencia ?.
¿Tal vez tendrían que empezar a trabajar?; ¿A dejar de lado la "fácil"?. Es solo una pregunta retórica, que cada uno busque su respuesta.
Es raro, es paradójico, pero subyace una alianza de hecho entre unos y otros. Se necesitan. Son funcionales entre sí.
Por eso, cuando la crítica es indiscriminada, yo aconsejo desconfiar.
Por supuesto, Ud. haga lo que mejor le parece.
lunes, 25 de mayo de 2009
CUANDO EL ESTADO QUIERE, PUEDE
Una de las funciones del Estado es la de dictar normas y luego procurar su cumplimiento, estableciendo penas, castigos, a quienes las violan.
Muchas de estas normas tienen que ver con la búsqueda de una sociedad más ordenada, más disciplinada y respetuosa de la vida y de los bienes ajenos.
Buena parte de esta legislación cae en el profundo pozo del incumplimiento, dando pie a la afirmación de que constituimos una sociedad anómica, desapegada completamente al cumplimiento de nuestras obligaciones.
Creo que hay dos razones centrales que alimentan esta "cultura" argentina: la primera de ellas es que el Estado abusa en la sanción de normas tornándolas de difícil conocimiento y cumplimiento. Muchas veces son contradictorias entre sí, dando pie a planteos judiciales o administrativos que paralizan su cumplimiento; la segunda es que el mismo Estado que sanciona las leyes, no tiene los recursos humanos y materiales para prevenir y perseguir los incumplimientos.
Esto da pié a una especie de certeza social en el sentido de creer que el Estado es incapaz de lograr su cometido de cambiar conductas comunitarias.
Esto no es cierto.
El Estado provincial decidió disponer hombres y materiales para conformar la Policía Caminera. Son 900 efectivos, 114 patrullas equipadas con móviles, comunicaciones y radares.
En un año disminuyeron en un 40% la muertes en accidentes de tránsito en la rutas cordobesas. Son 194 fallecimientos menos. Son 194 personas más que pueden seguir el curso de sus vidas.
Hoy cuando viajamos, tenemos todo lo exigido en el auto, prendemos las luces bajas, nos ponemos el cinturón y viajamos a 110 km por hora.
La legislación ya existía. Lo que faltaba era decisión y recursos.
Cuando aparecieron, las conductas cambiaron.
En San Francisco, la obligatoriedad en el uso del casco y la decisión de perseguir a los infractores, logró disminuir las muertes en accidentes dentro del éjido urbano.
Hoy se calcula que un 60% de los motociclistas usan el casco. Ese número aumenta cuando hay controles.
Este fin de semana con los controles en 25 de Mayo e Iturraspe -para los que pretendían esquivar el primero-, virtualmente desaparecieron los infractores.
Es evidente que hay decisión, sin embargo no se logra el objetivo de limitar el tránsito de motociclistas sin casco porque hay escasez de recursos humanos y materiales.
Es cierto que el municipio no está en condiciones económicas de "tirar manteca al techo". Pero también es cierto que si se pudieran extender los controles a todos los sectores de la ciudad, sería raro ver un motociclista sin casco.
Es evidente que cuando el Estado "actúa", los objetivos planteados por la sociedad a través de la legislación se cumplen.
Hay varios temas haciendo "cola" y esperando la decisión estatal, entre ellos, quizás el más preocupante, es el que tiene que ver con la proliferación de la venta y el consumo de estupefacientes.
Los dos ejemplos anteriores demuestran que, si ponemos lo que hay que poner en la Policía Provincial, el problema se atenuará y podremos decir que el título de tapa de El Periódico de este sábado, que decía que San Francisco es una "Ciudad Blanca", haciendo referencia al gran consumo de cocaína, forma parte del pasado.
Muchas de estas normas tienen que ver con la búsqueda de una sociedad más ordenada, más disciplinada y respetuosa de la vida y de los bienes ajenos.
Buena parte de esta legislación cae en el profundo pozo del incumplimiento, dando pie a la afirmación de que constituimos una sociedad anómica, desapegada completamente al cumplimiento de nuestras obligaciones.
Creo que hay dos razones centrales que alimentan esta "cultura" argentina: la primera de ellas es que el Estado abusa en la sanción de normas tornándolas de difícil conocimiento y cumplimiento. Muchas veces son contradictorias entre sí, dando pie a planteos judiciales o administrativos que paralizan su cumplimiento; la segunda es que el mismo Estado que sanciona las leyes, no tiene los recursos humanos y materiales para prevenir y perseguir los incumplimientos.
Esto da pié a una especie de certeza social en el sentido de creer que el Estado es incapaz de lograr su cometido de cambiar conductas comunitarias.
Esto no es cierto.
El Estado provincial decidió disponer hombres y materiales para conformar la Policía Caminera. Son 900 efectivos, 114 patrullas equipadas con móviles, comunicaciones y radares.
En un año disminuyeron en un 40% la muertes en accidentes de tránsito en la rutas cordobesas. Son 194 fallecimientos menos. Son 194 personas más que pueden seguir el curso de sus vidas.
Hoy cuando viajamos, tenemos todo lo exigido en el auto, prendemos las luces bajas, nos ponemos el cinturón y viajamos a 110 km por hora.
La legislación ya existía. Lo que faltaba era decisión y recursos.
Cuando aparecieron, las conductas cambiaron.
En San Francisco, la obligatoriedad en el uso del casco y la decisión de perseguir a los infractores, logró disminuir las muertes en accidentes dentro del éjido urbano.
Hoy se calcula que un 60% de los motociclistas usan el casco. Ese número aumenta cuando hay controles.
Este fin de semana con los controles en 25 de Mayo e Iturraspe -para los que pretendían esquivar el primero-, virtualmente desaparecieron los infractores.
Es evidente que hay decisión, sin embargo no se logra el objetivo de limitar el tránsito de motociclistas sin casco porque hay escasez de recursos humanos y materiales.
Es cierto que el municipio no está en condiciones económicas de "tirar manteca al techo". Pero también es cierto que si se pudieran extender los controles a todos los sectores de la ciudad, sería raro ver un motociclista sin casco.
Es evidente que cuando el Estado "actúa", los objetivos planteados por la sociedad a través de la legislación se cumplen.
Hay varios temas haciendo "cola" y esperando la decisión estatal, entre ellos, quizás el más preocupante, es el que tiene que ver con la proliferación de la venta y el consumo de estupefacientes.
Los dos ejemplos anteriores demuestran que, si ponemos lo que hay que poner en la Policía Provincial, el problema se atenuará y podremos decir que el título de tapa de El Periódico de este sábado, que decía que San Francisco es una "Ciudad Blanca", haciendo referencia al gran consumo de cocaína, forma parte del pasado.
martes, 28 de abril de 2009
EL FIN DE LAS PENAS
El aumento de la cantidad de hechos delictivos, la cada vez mayor carga de violencia que se verifica en los mismos y los menores involucrados en asesinatos y asaltos a mano armada mantiene al tope de la agenda de discusión social el tema de la inseguridad.
Existe una corriente de opinión que carga la mayor responsabilidad en la lucha contra el delito en la Justicia.
Esto sucede, en buena medida y en mi opinión, por la extendida creencia de que las penas impuestas por el sistema judicial tienen un valor eminentemente ejemplificador.
Es habitual escuchar, especialmente de aquellos que estudiaron Derecho, que penas más "duras" no hacen declinar la cantidad de delitos.
Cuando se discute la pena de muerte, es un lugar común el argumento de que las estadísticas en donde se impone, indican que el tipo de delito castigado no declina.
En lo personal, creo que este énfasis genera la idea de que la Justicia es una herramienta para "combatir" el delito, o, para decirlo en otros términos, es el instrumento que debe lograr que la cantidad de delitos en la sociedad disminuya a partir de ese rol de "ejemplo" que se enfatiza en el sentido de las penas.
Eso es un error.
El sistema judicial actúa cuando el delito ya fue cometido.
Su fin primordial debe ser el de reparar el daño causado. Establecer un castigo que guarde una relación de ecuanimidad entre el daño que se provocó y la pena que se imponga.
Esa pena no está destinada a que "otros" no cometan el mismo delito.
Esa pena está destinada a dar un castigo justo por el delito "ya" cometido.
No es la Justicia entonces, el principal instrumento que tiene la sociedad para atenuar los hechos delictivos.
El delito, en términos genéricos, amerita una política integral que tenga que ver con la educación, con la inclusión social y con una cultura donde se valorice el trabajo, el esfuerzo y el progreso obtenido con buenas artes.
Por eso comparto el clamor popular de penas que guarden una proporción equitativa respecto del daño que causa el delito.
No me resulta justo que un asesino esté en la calle a los 8 o 10 años de haber cegado una vida.
No me parece justo que una violación seguida de muerte de una menor admita que a los 15 ó18 años el autor esté libre.
No me parece justo que un adolescente de 14 años, con pleno uso de sus facultados, con total conciencia de lo que está bien y lo que está mal, mate a alguien y ni siquiera cumpla una condena, o esté libre a los 3 ó4 años.
Creo en dar la posibilidad de resocialización, pero cumpliendo penas más acordes con el daño causado.
No creo que este "endurecimiento" de los castigos genere menor cantidad de delitos.
Sí creo que el delito ya cometido va a ser penado con mayor justicia.
También reitero mi convicción de que en la prevención de los delitos poco y nada tiene para hacer el sistema judicial.
Por eso, centrar la discusión del tema de la inseguridad en la Justicia no nos llevará a conclusiones realistas respecto del problema.
Es cierto que va a haber menos delitos cuando exista más trabajo -y mejor pago-, cuando la educación llegue a todos con nuevos métodos, cuando la brecha entre ricos y pobres se achique, cuando la inclusión social sea una realidad.
Mientras tanto y aún después de que estos objetivos se logren, los que delinquen deben recibir la condena que se merecen, cumplirla íntegramente y participar de un proceso de resocialización realista y efectivo.
Existe una corriente de opinión que carga la mayor responsabilidad en la lucha contra el delito en la Justicia.
Esto sucede, en buena medida y en mi opinión, por la extendida creencia de que las penas impuestas por el sistema judicial tienen un valor eminentemente ejemplificador.
Es habitual escuchar, especialmente de aquellos que estudiaron Derecho, que penas más "duras" no hacen declinar la cantidad de delitos.
Cuando se discute la pena de muerte, es un lugar común el argumento de que las estadísticas en donde se impone, indican que el tipo de delito castigado no declina.
En lo personal, creo que este énfasis genera la idea de que la Justicia es una herramienta para "combatir" el delito, o, para decirlo en otros términos, es el instrumento que debe lograr que la cantidad de delitos en la sociedad disminuya a partir de ese rol de "ejemplo" que se enfatiza en el sentido de las penas.
Eso es un error.
El sistema judicial actúa cuando el delito ya fue cometido.
Su fin primordial debe ser el de reparar el daño causado. Establecer un castigo que guarde una relación de ecuanimidad entre el daño que se provocó y la pena que se imponga.
Esa pena no está destinada a que "otros" no cometan el mismo delito.
Esa pena está destinada a dar un castigo justo por el delito "ya" cometido.
No es la Justicia entonces, el principal instrumento que tiene la sociedad para atenuar los hechos delictivos.
El delito, en términos genéricos, amerita una política integral que tenga que ver con la educación, con la inclusión social y con una cultura donde se valorice el trabajo, el esfuerzo y el progreso obtenido con buenas artes.
Por eso comparto el clamor popular de penas que guarden una proporción equitativa respecto del daño que causa el delito.
No me resulta justo que un asesino esté en la calle a los 8 o 10 años de haber cegado una vida.
No me parece justo que una violación seguida de muerte de una menor admita que a los 15 ó18 años el autor esté libre.
No me parece justo que un adolescente de 14 años, con pleno uso de sus facultados, con total conciencia de lo que está bien y lo que está mal, mate a alguien y ni siquiera cumpla una condena, o esté libre a los 3 ó4 años.
Creo en dar la posibilidad de resocialización, pero cumpliendo penas más acordes con el daño causado.
No creo que este "endurecimiento" de los castigos genere menor cantidad de delitos.
Sí creo que el delito ya cometido va a ser penado con mayor justicia.
También reitero mi convicción de que en la prevención de los delitos poco y nada tiene para hacer el sistema judicial.
Por eso, centrar la discusión del tema de la inseguridad en la Justicia no nos llevará a conclusiones realistas respecto del problema.
Es cierto que va a haber menos delitos cuando exista más trabajo -y mejor pago-, cuando la educación llegue a todos con nuevos métodos, cuando la brecha entre ricos y pobres se achique, cuando la inclusión social sea una realidad.
Mientras tanto y aún después de que estos objetivos se logren, los que delinquen deben recibir la condena que se merecen, cumplirla íntegramente y participar de un proceso de resocialización realista y efectivo.
domingo, 19 de abril de 2009
SOLO, LUIS JUEZ VA POR EL TODO O LA NADA

Cuando decidió pegar el portazo y apartarse del gobierno de José Manuel de la Sota y de la estructura del peronismo cordobés, Luis Juez comenzó a transitar un camino con diferentes etapas de construcción política.
En 2003 armó una propuesta política para conquistar el intendencia de la capital provincial.
Juntó algunos amigos peronistas desencantados con el gobernador.
Con su discurso "honestista" convocó a sectores de izquierda y logró la simpatía del kirchnerismo que siempre miró de reojo al delasotismo.
Aprovechó la debacle radical para reunir a varios "correligionarios", entre ellos el hoy odiado Daniel Giacomino.
Revistió toda esa melange con algunos personajes "famosos" como el hoy vice gobernador, Pichi Campana.
Ganó.
Desde el primer día en la intendencia empezó a mirar la Casa de las Tejas y todos sus pasos tuvieron la impronta de conquistarla también.
Dejando algunos jirones en el camino como el de Campana, llegó a setiembre de 2007 y "arañó" su objetivo. Pagó caro precio a una construcción basada casi exclusivamente en su inserción capitalina y perdió por mucho en el interior.
El kirchnerismo comenzó a ser una carga para transitar el "desierto". Sabía que la única manera de mantenerse vigente era desde la oposición. Algunas excusas bastaron para transformarse en el más antikirchnerista de todos, a lo que unió sus críticas sin piedad al gobernador Schiaretti.
Giacomino no siguió el mismo camino. Necesitaba gobernar y no quiso hacerlo con las puertas del poder cerradas.
Ese fue el principio del fin de una relación de amigos-hermanos-compañeros-correligionarios. Las acusaciones cruzadas quedaron ahí, a la vuelta de la esquina.
Para el 28 de junio imaginó primero una alianza con el radicalismo para darle una paliza a sus dos "enemigos políticos".
La UCR cordobesa, un poco por sus relaciones "non sanctas" con el gobierno nacional, otro poco por los compromisos de sus intendentes con el gobierno provincial y también por una dosis de esperanza que anida en los corazones de sus dirigentes de reflotar un partido que supo de victorias en la provincia, terminó dándole un "no" rotundo.
En todo el proceso sumó y restó.
Restó dirigentes que, uno a uno, se fueron buscando nuevos destinos.
Sumó popularidad y conocimiento del electorado en términos personales.
El 28 de junio lo encuentra más solo que en 2003 y 2007 pero, paradójicamente, con las mejores chances de ganar la elección.
Ya no será un "paseo".
Los radicales le van a restar votos en la Capital. En el interior va a ser puesta a prueba la estructura que intentó armar en estos dos años.
Necesita militancia y control en cada pueblo de la provincia. No se sabe si lo tendrá.
El peronismo, con Mondino, le va a disputar el discurso de la honestidad y la crítica al poder central adenás de poner a funcionar su poderoso aparato, asentado en el gobierno provincial y más de un centenar de intendencias.
La izquierda casi no lo apoya -aunque eso en Córdoba no es grave-.
Juez está casi solo en esta encrucijada electoral.
Si pierde, su paso por la política local se irá apagando al ritmo de la pérdida de interés mediático que una derrota le generará.
Ahora, si gana, estará en una inmejorable posición para encarar el gran objetivo de sentarse en el principal sillón de la Casa de las Tejas.
Tendrá pocoS compromisos. Podrá negociar alianzas desde una posición más ventajosa y tendrá dos años para lucir sus críticas mordaces en el principal escenario de su proceso de construcción política y electoral: los medios.
En 2003 armó una propuesta política para conquistar el intendencia de la capital provincial.
Juntó algunos amigos peronistas desencantados con el gobernador.
Con su discurso "honestista" convocó a sectores de izquierda y logró la simpatía del kirchnerismo que siempre miró de reojo al delasotismo.
Aprovechó la debacle radical para reunir a varios "correligionarios", entre ellos el hoy odiado Daniel Giacomino.
Revistió toda esa melange con algunos personajes "famosos" como el hoy vice gobernador, Pichi Campana.
Ganó.
Desde el primer día en la intendencia empezó a mirar la Casa de las Tejas y todos sus pasos tuvieron la impronta de conquistarla también.
Dejando algunos jirones en el camino como el de Campana, llegó a setiembre de 2007 y "arañó" su objetivo. Pagó caro precio a una construcción basada casi exclusivamente en su inserción capitalina y perdió por mucho en el interior.
El kirchnerismo comenzó a ser una carga para transitar el "desierto". Sabía que la única manera de mantenerse vigente era desde la oposición. Algunas excusas bastaron para transformarse en el más antikirchnerista de todos, a lo que unió sus críticas sin piedad al gobernador Schiaretti.
Giacomino no siguió el mismo camino. Necesitaba gobernar y no quiso hacerlo con las puertas del poder cerradas.
Ese fue el principio del fin de una relación de amigos-hermanos-compañeros-correligionarios. Las acusaciones cruzadas quedaron ahí, a la vuelta de la esquina.
Para el 28 de junio imaginó primero una alianza con el radicalismo para darle una paliza a sus dos "enemigos políticos".
La UCR cordobesa, un poco por sus relaciones "non sanctas" con el gobierno nacional, otro poco por los compromisos de sus intendentes con el gobierno provincial y también por una dosis de esperanza que anida en los corazones de sus dirigentes de reflotar un partido que supo de victorias en la provincia, terminó dándole un "no" rotundo.
En todo el proceso sumó y restó.
Restó dirigentes que, uno a uno, se fueron buscando nuevos destinos.
Sumó popularidad y conocimiento del electorado en términos personales.
El 28 de junio lo encuentra más solo que en 2003 y 2007 pero, paradójicamente, con las mejores chances de ganar la elección.
Ya no será un "paseo".
Los radicales le van a restar votos en la Capital. En el interior va a ser puesta a prueba la estructura que intentó armar en estos dos años.
Necesita militancia y control en cada pueblo de la provincia. No se sabe si lo tendrá.
El peronismo, con Mondino, le va a disputar el discurso de la honestidad y la crítica al poder central adenás de poner a funcionar su poderoso aparato, asentado en el gobierno provincial y más de un centenar de intendencias.
La izquierda casi no lo apoya -aunque eso en Córdoba no es grave-.
Juez está casi solo en esta encrucijada electoral.
Si pierde, su paso por la política local se irá apagando al ritmo de la pérdida de interés mediático que una derrota le generará.
Ahora, si gana, estará en una inmejorable posición para encarar el gran objetivo de sentarse en el principal sillón de la Casa de las Tejas.
Tendrá pocoS compromisos. Podrá negociar alianzas desde una posición más ventajosa y tendrá dos años para lucir sus críticas mordaces en el principal escenario de su proceso de construcción política y electoral: los medios.
domingo, 12 de abril de 2009
JUAN SCHIARETTI, EL EQUILIBRISTA

La vida política puso a Juan Schiaretti, una y otra vez, ante la necesidad de realizar delicados equilibrios.
Hizo equilibrio para manejarse con De la Sota cuando éste tenía la suma del poder en Córdoba y logró ser, además de ministro, vice gobernador y luego gobernador conservando un cierto perfil de independencia.
Hizo equilibrio para sostener un ajustadísimo triunfo frente a Luís Juez y que el mismo resultara convalidado por la Justicia y luego, comenzar a construir poder casi desde la nada a través de la Administración Provincial.
Volvió a realizar un delicado equilibrio cuando definió su postura a favor del campo en el conflicto que se inició el 11 de marzo de 2008 -y que todavía no tuvo su capítulo final- sin romper el vínculo institucional con los Kirchner al que está obligado por la situación de dependencia económica que viven, tanto Córdoba como el resto de las provincias, respecto del gobierno nacional.
Ahora, la elección del 28 de junio, lo pone frente al mayor desafío para sus dotes “circenses”.
Si arma una lista que pueda ser tildada de kirchnerista, se “compra” el 75% de rechazo que tiene el matrimonio presidencial en la provincia, además de partir el frente interno con el delasotismo.
Si arma una lista con sus hombres de mayor confianza, los más ligados al gobierno provincial, corre el riesgo de que la nacionalización finalmente se lleve puesta la intención de provincializar la discusión, pierda la elección y quede muy afectado políticamente su gobierno.
Si arma una lista directamente “antikirchnerista”, pone en riesgo su relación institucional con el poder central y, a pesar de la coparticipación de parte de las retenciones a la soja, Córdoba necesita fondos frescos provenientes de la Capital Federal y que se deciden arbitrariamente en la Casa Rosada.
Su instinto equilibrista lo llevó a elegir para la candidatura a Senador Nacional a Eduardo Mondino, un hombre que, desde un cargo nacional, tuvo encontronazos con los Kirchner y no participó del gobierno provincial -con lo cual, de perder, puede “esquivar” un poco el golpe a su gestión-.
Mondino además, por su actuación en al Defensoría del Pueblo, puede “competir” con el discurso “honestista” de Luís Juez y tratar de sacarle algunos votos de esa canasta. No es tarea fácil.
Para que dé resultado su estrategia necesita alinear y poner a trabajar sin cortapisas a toda la estructura peronista de Córdoba. Es decir a la tropa propia, a los intendentes, al delasotismo y a Olga Riutort en la capital provincial. No es tarea fácil.
Además, debe lograr que la Casa Rosada “entienda” que su estrategia es la mejor para participar con posibilidades de la elección y que se conformen con poner algún kirchnerista tibio en lugares secundarios a las listas. No es tarea fácil.
Juan Schiaretti, el que habiendo sido funcionario de Menem, logró mantener y acrecentar su poder territorial; el que estuvo con De la Sota sin ser fagocitado, el que logró una relación con los Kirchner en la que obtuvo beneficios, sin pasar a formar parte de la corte del matrimonio patagónico; está ahora frente a la cuerda más alta y más larga que debe sortear. No tiene red, solo puede valerse de su, hasta ahora, infalible sentido del equilibrio.
sábado, 4 de abril de 2009
ALFONSIN Y YO

Ingresé a la vida política en 1982, tras la derrota de Malvinas y la consencuente convocatoria a elecciones nacionales.
Alfonsín me propinó la primera -no la última- derrota electoral. Creía -equivocadamente- que el peronismo ganaba en todo el país y todos los niveles. Monchamp en Devoto, Cornaglia en San Francisco, Angeloz en Córdoba y Alfonsín en la nación me demostraron que querer no es poder.
Con Alfonsín siempre tuve una relación ambigua, en general estuve de acuerdo con él en las decisiones que más le criticaron.
Lo vi personalmente en un par de oportunidades, la última en 1996, creo que no volvió a San Francisco después de esa oportunidad, si mal no recuerdo. Me daba la impresión de ser un hombre bueno, demasiado para manejarse en el difícil mundo de la política.
Estuve de acuerdo con el juicio a las Juntas y con su decisión sobre el Beagle.
Sus leyes de obediencia debida y punto final me parecen comprensibles. Es fácil criticarlas ahora que el Ejército -gracias a Menem- desapareció totalmente como factor de poder político, pero en ese momento eran una amenaza real para la democracia y buscó un equilibrio entre la condena a los principales responsables y lo que él consideró necesario para mantener el sistema y la paz social. Lo comprendí y lo apoyé.
En materia económica creyó, como muchos radicales, que la voluntad política podía torcer los duros designios de las leyes económicas. Se equivocó y eso le costó el gobierno, el poder y la salida anticipada de su presidencia.
El Pacto de Olivos, tan vituperado por propios y extraños es, en mi opinión, su máximo ejemplo de convicciones democráticas.
Alfonsín creía que la democracia se construía con consensos. Para alcanzarlos había que negociar y para acordar, había que ceder algunas posiciones.
Le otorgó a Menem la reelección, pero logró acortar el mandato presidencial de seis a cuatro años, que el consideraba un plazo excesivo sin una ratificación intermedia. Había padecido los últimos dos años de su gobierno ya sin poder después de la derrota electoral de 1997. Sabía de lo que hablaba.
Incorporó el Consejo de la Magistratura para lograr un método menos arbitrario en el nombramiento de jueces e hizo cambiar el sistema de elección indirecta del presidente por el de distrito único. De ese modo le restaba poder a los caudillos peronistas provinciales y habría las puertas para el triunfo de la Alianza en 1999.
Sin embargo, más allá del grado de acuerdo con aspectos puntuales de la Reforma de 1994, cayó sobre él la condena política y mediática de la dominante intelectualidad "progresista" por haber "negociado" con Menem.
Esa condena se extendió a la mayoría de la sociedad y se mantuvo hasta el momento de su muerte misma.
Semejante "castigo" social y político, envió a la más profunda de las cavernas vernáculas el concepto central, básico, fundacional de una sociedad democrática: el diálogo y posterior acuerdo con cesiones mutuas.
Aún hoy no hay espacio en el escenario político argentino para que dos partidos opositores, con reales chances de llegar al poder, se sienten a negociar aspectos centrales de las políticas de Estado sin que sean sospechados de participar de un "negociado".
Alfonsín hizo un aporte sustancial en ese momento aún a costa de "pagarlo" el resto de su vida.
Sin embargo, soy un convencido de que el tiempo lo reivindicará en este aspecto.
Para eso habrá que esperar madurez democrática en los ciudadanos y en sus dirigentes.
Una madurez que Alfonsín tuvo en 1994 y que aún hoy no le es reconocida.
Alfonsín me propinó la primera -no la última- derrota electoral. Creía -equivocadamente- que el peronismo ganaba en todo el país y todos los niveles. Monchamp en Devoto, Cornaglia en San Francisco, Angeloz en Córdoba y Alfonsín en la nación me demostraron que querer no es poder.
Con Alfonsín siempre tuve una relación ambigua, en general estuve de acuerdo con él en las decisiones que más le criticaron.
Lo vi personalmente en un par de oportunidades, la última en 1996, creo que no volvió a San Francisco después de esa oportunidad, si mal no recuerdo. Me daba la impresión de ser un hombre bueno, demasiado para manejarse en el difícil mundo de la política.
Estuve de acuerdo con el juicio a las Juntas y con su decisión sobre el Beagle.
Sus leyes de obediencia debida y punto final me parecen comprensibles. Es fácil criticarlas ahora que el Ejército -gracias a Menem- desapareció totalmente como factor de poder político, pero en ese momento eran una amenaza real para la democracia y buscó un equilibrio entre la condena a los principales responsables y lo que él consideró necesario para mantener el sistema y la paz social. Lo comprendí y lo apoyé.
En materia económica creyó, como muchos radicales, que la voluntad política podía torcer los duros designios de las leyes económicas. Se equivocó y eso le costó el gobierno, el poder y la salida anticipada de su presidencia.
El Pacto de Olivos, tan vituperado por propios y extraños es, en mi opinión, su máximo ejemplo de convicciones democráticas.
Alfonsín creía que la democracia se construía con consensos. Para alcanzarlos había que negociar y para acordar, había que ceder algunas posiciones.
Le otorgó a Menem la reelección, pero logró acortar el mandato presidencial de seis a cuatro años, que el consideraba un plazo excesivo sin una ratificación intermedia. Había padecido los últimos dos años de su gobierno ya sin poder después de la derrota electoral de 1997. Sabía de lo que hablaba.
Incorporó el Consejo de la Magistratura para lograr un método menos arbitrario en el nombramiento de jueces e hizo cambiar el sistema de elección indirecta del presidente por el de distrito único. De ese modo le restaba poder a los caudillos peronistas provinciales y habría las puertas para el triunfo de la Alianza en 1999.
Sin embargo, más allá del grado de acuerdo con aspectos puntuales de la Reforma de 1994, cayó sobre él la condena política y mediática de la dominante intelectualidad "progresista" por haber "negociado" con Menem.
Esa condena se extendió a la mayoría de la sociedad y se mantuvo hasta el momento de su muerte misma.
Semejante "castigo" social y político, envió a la más profunda de las cavernas vernáculas el concepto central, básico, fundacional de una sociedad democrática: el diálogo y posterior acuerdo con cesiones mutuas.
Aún hoy no hay espacio en el escenario político argentino para que dos partidos opositores, con reales chances de llegar al poder, se sienten a negociar aspectos centrales de las políticas de Estado sin que sean sospechados de participar de un "negociado".
Alfonsín hizo un aporte sustancial en ese momento aún a costa de "pagarlo" el resto de su vida.
Sin embargo, soy un convencido de que el tiempo lo reivindicará en este aspecto.
Para eso habrá que esperar madurez democrática en los ciudadanos y en sus dirigentes.
Una madurez que Alfonsín tuvo en 1994 y que aún hoy no le es reconocida.
lunes, 23 de marzo de 2009
PROTESTA AGRARIA O CUANDO LA NOSTALGIA PUEDE MAS QUE LA ESTRATEGIA
El paro agropecuario y su secuela de protestas está en marcha y tengo la impresión de que cierta nostalgia de un pasado reciente invade a muchos de los dirigentes del sector.
El 11 de marzo de 2008, con la puesta en vigencia de la Resolución 125, el ruralismo argentino comenzó una lucha que se transformó en una verdadera causa popular, rodeada del apoyo mayoritario de los argentinos.
Al calor de esa especie de gesta, le propinaron al kirchnerismo la más formidable derrota política que uno se podía imaginar, coronada con la eleminación de la Resolución que dio origen al conflicto.
Hoy el contexto es diferente y la Mesa de Enlace parece no haberse percatado de ello.
En marzo el país crecía al 9% anual; los precios de los commodities no tenían techo y el mundo era una oportunidad constante de negocios.
Hoy el país no crece, los precios de los commodities siguen siendo interesantes y el mundo, excepto para los alimentos, dejó de ser una oportunidad de negocios y pasó a ser un factor de problemas para la economía nacional.
El régimen impositivo para el campo es el anterior a la resolución, entonces es difícil comprender los motivos profundos de la protesta.
El gobierno y el campo dan la sensación de estar embarcados en un proceso en el cual lo que haga uno no le interesa al otro y viceversa. Inmersos en una especie de Babel, no se se escuchan aunque se hablen.
En el medio, la población que ve negro su horizonte laboral y este paro le provoca más y más tribulaciones. Otros, como los transportistas no pueden trabajar libremente.
Por lo bajo, los productores más moderados admiten que con los precios actuales, si bien resignaron renta, siguen ganando dinero.
Este conjunto de elementos le quitan a la protesta aval popular más allá de sectores de su propio sector.
Los dirigentes de la Mesa de Enlace, tal vez nostálgicos de aquellas épocas "gloriosas", actúan o pretenden actuar como si aún estuviéramos en 2008. Y eso se nota. Mucha gente lo nota.
Existe la fundada impresión de que la discusión ya pasó al terreno político y que debe dirimirse en el terreno electoral.
Tal vez haya llegado el momento de poner blanco sobre negro en este enfrentamiento y preparar las estrategias para el 28 de junio y dar la batalla por el poder para cambiar las políticas que no los satisfacen y no sumarle problemas a un país que ya sufre, y mucho, los efectos de la crisis.
Presionar con más protesta, puede hacer que, en un punto, el gobierno pase a ser una especie de víctima y desde esa posición, comience a gozar de una simpatía que hoy le es esquiva.
El 28 de junio está cerca y nada peor le puede pasar al campo que una victoria kirchnerista en las urnas que avale sus políticas.
El 11 de marzo de 2008, con la puesta en vigencia de la Resolución 125, el ruralismo argentino comenzó una lucha que se transformó en una verdadera causa popular, rodeada del apoyo mayoritario de los argentinos.
Al calor de esa especie de gesta, le propinaron al kirchnerismo la más formidable derrota política que uno se podía imaginar, coronada con la eleminación de la Resolución que dio origen al conflicto.
Hoy el contexto es diferente y la Mesa de Enlace parece no haberse percatado de ello.
En marzo el país crecía al 9% anual; los precios de los commodities no tenían techo y el mundo era una oportunidad constante de negocios.
Hoy el país no crece, los precios de los commodities siguen siendo interesantes y el mundo, excepto para los alimentos, dejó de ser una oportunidad de negocios y pasó a ser un factor de problemas para la economía nacional.
El régimen impositivo para el campo es el anterior a la resolución, entonces es difícil comprender los motivos profundos de la protesta.
El gobierno y el campo dan la sensación de estar embarcados en un proceso en el cual lo que haga uno no le interesa al otro y viceversa. Inmersos en una especie de Babel, no se se escuchan aunque se hablen.
En el medio, la población que ve negro su horizonte laboral y este paro le provoca más y más tribulaciones. Otros, como los transportistas no pueden trabajar libremente.
Por lo bajo, los productores más moderados admiten que con los precios actuales, si bien resignaron renta, siguen ganando dinero.
Este conjunto de elementos le quitan a la protesta aval popular más allá de sectores de su propio sector.
Los dirigentes de la Mesa de Enlace, tal vez nostálgicos de aquellas épocas "gloriosas", actúan o pretenden actuar como si aún estuviéramos en 2008. Y eso se nota. Mucha gente lo nota.
Existe la fundada impresión de que la discusión ya pasó al terreno político y que debe dirimirse en el terreno electoral.
Tal vez haya llegado el momento de poner blanco sobre negro en este enfrentamiento y preparar las estrategias para el 28 de junio y dar la batalla por el poder para cambiar las políticas que no los satisfacen y no sumarle problemas a un país que ya sufre, y mucho, los efectos de la crisis.
Presionar con más protesta, puede hacer que, en un punto, el gobierno pase a ser una especie de víctima y desde esa posición, comience a gozar de una simpatía que hoy le es esquiva.
El 28 de junio está cerca y nada peor le puede pasar al campo que una victoria kirchnerista en las urnas que avale sus políticas.
jueves, 12 de marzo de 2009
CON ESTE SISTEMA ¿A QUIEN LE CONVIENE QUE LE PAGUEN PUNTUALMENTE?
Esta es la historia de cómo, a través de un coctel de malos funcionarios, abogados y empresarios, se puede ganar plata -mucha- sin trabajar.
La deuda del municipio con Maquinarias San Francisco era a enero de 2002 de $265.000. En ese monto ya había capital e intereses de una deuda anterior. O sea que la deuda de capital era del orden de los $150.000.-
Falta de pago, intereses, actualizaciones a través del IPC -¿No era que no se podía actualizar contratos automáticamente?- y acuerdos incumplidos, hizo elevar la misma en el año 2006 a $1.850.000 más $280.000 de honorarios del abogado actuante en ese momento.
Hubo un nuevo acuerdo de pago en cuotas hasta agosto de 2011 y si se hubiera cumplido, el municipio hubiera terminado abonando la friolera suma de $ 5.026.000.
Seguramente habrá argumentos legales que permitan este proceso.
De lo que no podrán convencerme es que tiene algún nivel de razonabilidad, de sentido común, admitir que $150.000 de deuda, se transformen en unos años, en más $ 5.000.000.-.
Como no se cumplió tampoco este acuerdo, ahora le cae al municipio un embargo por casi $3.000.000.
Si trasladásemos esos $ 150.000 a dolares, con una moneda ya de por sí actualizada, no se podría hablar de un endeudamiento mayor a los $700.000.
¿Cómo evitar la sospecha de que en todo el proceso o en algún momento, pasó algo que va más allá de los fríos expedientes judiciales?.
Las deudas hay que pagarlas, es cierto. Pero en este caso, y como me decía un amigo hoy, bien se podría abrir una investigación seria sobre la legitimidad de estos acuerdos francamente leoninos para el erario municipal.
¿A qué proveedor del Estado le puede convenir que le paguen si el mejor negocio es el incremento de la acreencia por vía de estas actualizaciones y honorarios?.
Maquinarias San Francisco, apoyado en la ley y la justicia por cierto, hizo un "negocio" que le significó cobrar $2.700.000 más de lo que le debían originalmente. Pasaron 6 años, o sea que "ganaron" unos $450.000 anuales. Para ser más precisos y utilizar cifras más comprensibles, unos $35.000 por mes.
Por supuestos, todo esto sin prestar ningún servicio.
Estos que pasaron fueron buenos años para los empresarios, sin embargo, no creo que muchos puedan haber hecho rendir de esta manera una "inversión" de $ 150.000.
La deuda del municipio con Maquinarias San Francisco era a enero de 2002 de $265.000. En ese monto ya había capital e intereses de una deuda anterior. O sea que la deuda de capital era del orden de los $150.000.-
Falta de pago, intereses, actualizaciones a través del IPC -¿No era que no se podía actualizar contratos automáticamente?- y acuerdos incumplidos, hizo elevar la misma en el año 2006 a $1.850.000 más $280.000 de honorarios del abogado actuante en ese momento.
Hubo un nuevo acuerdo de pago en cuotas hasta agosto de 2011 y si se hubiera cumplido, el municipio hubiera terminado abonando la friolera suma de $ 5.026.000.
Seguramente habrá argumentos legales que permitan este proceso.
De lo que no podrán convencerme es que tiene algún nivel de razonabilidad, de sentido común, admitir que $150.000 de deuda, se transformen en unos años, en más $ 5.000.000.-.
Como no se cumplió tampoco este acuerdo, ahora le cae al municipio un embargo por casi $3.000.000.
Si trasladásemos esos $ 150.000 a dolares, con una moneda ya de por sí actualizada, no se podría hablar de un endeudamiento mayor a los $700.000.
¿Cómo evitar la sospecha de que en todo el proceso o en algún momento, pasó algo que va más allá de los fríos expedientes judiciales?.
Las deudas hay que pagarlas, es cierto. Pero en este caso, y como me decía un amigo hoy, bien se podría abrir una investigación seria sobre la legitimidad de estos acuerdos francamente leoninos para el erario municipal.
¿A qué proveedor del Estado le puede convenir que le paguen si el mejor negocio es el incremento de la acreencia por vía de estas actualizaciones y honorarios?.
Maquinarias San Francisco, apoyado en la ley y la justicia por cierto, hizo un "negocio" que le significó cobrar $2.700.000 más de lo que le debían originalmente. Pasaron 6 años, o sea que "ganaron" unos $450.000 anuales. Para ser más precisos y utilizar cifras más comprensibles, unos $35.000 por mes.
Por supuestos, todo esto sin prestar ningún servicio.
Estos que pasaron fueron buenos años para los empresarios, sin embargo, no creo que muchos puedan haber hecho rendir de esta manera una "inversión" de $ 150.000.
jueves, 5 de marzo de 2009
TODO POR LLEGAR
200 mm en dos días, con aguaceros descargados en pocas horas anegaron la ciudad generando los clásicos inconvenientes en muchos sectores de San Francisco.
Al margen de los daños provocados por el temporal y la comprensión por el enojo en aquellas personas a las que les ingresó el agua en sus viviendas, estas líneas se refieren al clásico de la política cuando suceden estos fenómenos meteoreológicos.
Lo opositores lanzan sus críticas feroces a los oficialistas como si fueran unos verdaderos inútiles por no evitar que suceda lo que viene sucediendo desde 1886. Y los oficialistas, que cuando fueron opositores hicieron lo mismo, se defienden como pueden y casi siempre incluyen una promesa de pronta solución.
Así quedan prisioneros de expectativas creadas en la población que luego, por supuesto, no pueden ser satisfechas. La frustración del vecino engañado, por cierto y justificadamente, se descarga con fuerte epítetos sobre todos los políticos.
Días pasados, charlando con un grupo de amigos, concluíamos que la verdad sobre este tema es que la ciudad, por sus características geográficas de planicie, siempre, siempre se va a anegar cuando se produzca una descarga rápida de un alto milimitraje de agua.
Lo que se puede hacer es evacuar ese agua más rápido o evitar que el anegamiento se produzca tan pronto. Nada más.
!Pero y porqué no dicen eso en las campañas! comentaron mis contertulios.
La pregunta que quedó sin respuestas es ¿nos gusta que nos digan la verdad?, ¿votamos a quienes no nos prometen solución rápida a todos los problemas?.
Por ahora, los políticos con chances de llegar al gobierno no se arriesgan y prometen el oro y el moro para llegar.
Después, son prisioneros de esas expectativas que crearon.
Claro, para ese momento, ya están en el poder.
Al margen de los daños provocados por el temporal y la comprensión por el enojo en aquellas personas a las que les ingresó el agua en sus viviendas, estas líneas se refieren al clásico de la política cuando suceden estos fenómenos meteoreológicos.
Lo opositores lanzan sus críticas feroces a los oficialistas como si fueran unos verdaderos inútiles por no evitar que suceda lo que viene sucediendo desde 1886. Y los oficialistas, que cuando fueron opositores hicieron lo mismo, se defienden como pueden y casi siempre incluyen una promesa de pronta solución.
Así quedan prisioneros de expectativas creadas en la población que luego, por supuesto, no pueden ser satisfechas. La frustración del vecino engañado, por cierto y justificadamente, se descarga con fuerte epítetos sobre todos los políticos.
Días pasados, charlando con un grupo de amigos, concluíamos que la verdad sobre este tema es que la ciudad, por sus características geográficas de planicie, siempre, siempre se va a anegar cuando se produzca una descarga rápida de un alto milimitraje de agua.
Lo que se puede hacer es evacuar ese agua más rápido o evitar que el anegamiento se produzca tan pronto. Nada más.
!Pero y porqué no dicen eso en las campañas! comentaron mis contertulios.
La pregunta que quedó sin respuestas es ¿nos gusta que nos digan la verdad?, ¿votamos a quienes no nos prometen solución rápida a todos los problemas?.
Por ahora, los políticos con chances de llegar al gobierno no se arriesgan y prometen el oro y el moro para llegar.
Después, son prisioneros de esas expectativas que crearon.
Claro, para ese momento, ya están en el poder.
martes, 3 de marzo de 2009
MADONNA Y EL EFECTO BOOMERANG
Hoy tuve la oportunidad de entrevistar a Hugo Madonna en el programa radial que llevo adelante en FM Contacto y FM 103.1.
Madonna está en el centro de la discusión política y judicial de la ciudad.
Uno de los temas de la entrevista era el de la deuda determinada por la auditoría contable que encargó el municipio.
Entre otras cosas, Madonna se quejaba amargamente de la forma en que se contabiliza la deuda que dejó. Por ejemplo del concepto "deuda contingente".
Tuve que hacer un esfuerzo para no pasar de mi rol de entrevistador al de contradictor del ex intendente y recordarle que fue el "inventor" de las "deudas contingentes" del municipio, concepto que utilizó en su momento para "inflar" el endeudamiento que recibió de la gestión de Jorge Bucco.
Hoy, 8 años después, sufre en carne propia algo que hizo sufrir a otros. Un verdadero efecto boomerang.
Para demostrar un cierto nivel de hidalguía, solo le hubiera faltado reconocerlo.
Madonna está en el centro de la discusión política y judicial de la ciudad.
Uno de los temas de la entrevista era el de la deuda determinada por la auditoría contable que encargó el municipio.
Entre otras cosas, Madonna se quejaba amargamente de la forma en que se contabiliza la deuda que dejó. Por ejemplo del concepto "deuda contingente".
Tuve que hacer un esfuerzo para no pasar de mi rol de entrevistador al de contradictor del ex intendente y recordarle que fue el "inventor" de las "deudas contingentes" del municipio, concepto que utilizó en su momento para "inflar" el endeudamiento que recibió de la gestión de Jorge Bucco.
Hoy, 8 años después, sufre en carne propia algo que hizo sufrir a otros. Un verdadero efecto boomerang.
Para demostrar un cierto nivel de hidalguía, solo le hubiera faltado reconocerlo.
lunes, 2 de marzo de 2009
ARGENTINA PARADOJAL
Siempre se dijo que Argentina tiene un enorme potencial exportador que no es explotado adecuadamente por falta de políticas activas del Estado en cualquiera de sus niveles. Y es cierto.
Siempre se sostuvo que Argentina no tiene ni tuvo una adecuada política referida a créditos hipotecarios y por tanto, el problema de la escasez de vivienda es un problema crónico en todo el país. Y es cierto.
Cuantas veces escuchamos afirmar que por diferentes razones, entre ellas la falta de seguridad jurídica, no logramos un flujo importantes de inversiones extranjeras. Y también es cierto.
Estos tres argumentos, más de una vez se han considerado explicación suficiente para justificar nuestro atraso respecto del mundo desarrollado.
Sucede ahora que no exportar mucho nos hace menos vulnerable a los vaivenes de la crisis económica planetaria.
Sucede ahora que no haber dado créditos hipotecarios hace a nuestro sistema bancario más fuerte que las entidades de los países ricos.
Sucede ahora que al no tener inversión extranjera importante, no sufrimos en gran escala la fuga de los mismos para atender necesidades de la crisis que viven en sus países de origen.
Sucede ahora que haber hecho las cosas mal en su momento, es nuestra mayor fortaleza para enfrentar las consecuencias de la crisis mundial.
Díganme que no vivimos en una Argentina paradojal!!!!!
Siempre se sostuvo que Argentina no tiene ni tuvo una adecuada política referida a créditos hipotecarios y por tanto, el problema de la escasez de vivienda es un problema crónico en todo el país. Y es cierto.
Cuantas veces escuchamos afirmar que por diferentes razones, entre ellas la falta de seguridad jurídica, no logramos un flujo importantes de inversiones extranjeras. Y también es cierto.
Estos tres argumentos, más de una vez se han considerado explicación suficiente para justificar nuestro atraso respecto del mundo desarrollado.
Sucede ahora que no exportar mucho nos hace menos vulnerable a los vaivenes de la crisis económica planetaria.
Sucede ahora que no haber dado créditos hipotecarios hace a nuestro sistema bancario más fuerte que las entidades de los países ricos.
Sucede ahora que al no tener inversión extranjera importante, no sufrimos en gran escala la fuga de los mismos para atender necesidades de la crisis que viven en sus países de origen.
Sucede ahora que haber hecho las cosas mal en su momento, es nuestra mayor fortaleza para enfrentar las consecuencias de la crisis mundial.
Díganme que no vivimos en una Argentina paradojal!!!!!
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